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Posted by on Jul 13, 2018 in Exoafrica

Inmigración africana hacia Europa: ¿un proceso sin fin?. El caso de Gambia.

Inmigración africana hacia Europa: ¿un proceso sin fin?. El caso de Gambia.

Dan Rodríguez García – Departament d’Antropologia Social i Cultural, Universitat Autònoma de Barcelona

EN: Rodríguez García, Dan (2001) “Inmigración africana hacia Europa: ¿un proceso sin fin?. El caso de Gambia”, en Ô Wïllaeri (La cooperació), Full informatiu d’ETANE especial 10ª Diada Cultural Afrocatalana, núm.1, junio 2001, pp. 5-7.

  1. INTRODUCCIÓN: EL CONTEXTO DE LA INMIGRACIÓN

El número de extra-comunitarios llegados a los países de a Unión Europea en el año 2000 ha sido de 816.000 personas, casi 100.000 más que en el año anterior. Proceden en su mayoría del Magreb, Turquía, Indida, los Balcanes y África subsahariana. En la actualidad hay en Europa unos 14 millones de inmigrantes extranjeros, la mayoría residentes en Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido y Holanda.

En comparación con otros países europeos, los residentes inmigrantes extranjeros en España representan un porcentage muy pequeño de la población total. Una vez finalizado en año 2000 había en España 895.720 inmigrantes extranjeros registrados (alrededor de 1 millón si tenemos en cuenta a los que están en situación ilegal), lo que equivale a poco más del 2% de la población total. Este contingente es todavía insignificante en comparación con el volumen de inmigración extranjera en otros países europeos, por ejemplo: 28% en Luxemburgo, 17% en Suiza, 9% en Bélgica, 9% en Alemania, o 7% en Francia.

En contraste con los países del norte de Europa, donde la mayor parte de la migración ocurrió entre los años 1950s y 1970s, España y los demás países del sur de Europa han experimentado las tasas de inmigración internacional más altas durante las dos últimas décadas. Al mismo tiempo que se producía un retorno de españoles que habían emigrado a América y al norte de Europa, la inmigración extranjera empezó a aumentar sustancialmente, principalmente procedente de países europeos, EE.UU y Japón, pero, especialmente desde mitades de los 80, también procedente de países latinoamericanos, Marruecos y, en menor cantidad, de Asia y de otros países africanos. Las causas de esta nueva inmigración se deben a varios factores imbricados: por un lado, muchos estados africanos se independizaron en este periodo, y hubo conflictos políticos y sociales que, sumados a la pobreza producida por la depresión económica – en gran parte producto de las sequias continuas – actuaron como factores de empuje a la emigración, tanto interior (entre países africanos vecinos) como exterior (hacia Europa y EE.UU). Por otro lado, las restricciones a la inmigración impuestas por los países del norte de Europa, como respuesta a la crisis económica del periodo 1973-1985, y que coincidió con la transición política española y el crecimiento económico del país, hizo que muchos africanos se asentaran en las regiones más prósperas del estado, ante una nueva demanda de fuerza de trabajo, tradicionalmente suplida por inmigrantes nacionales. Así pues, España ha venido siendo cada vez menos un país de “primer paso a Europa” y más un país receptor de inmigración permanente.

Actualmente cerca del 30% de los inmigrantes extranjeros en España y más del 40% en Cataluña son de origen africano. De hecho, África es el continente que ha aumentado más su peso relativo en el conjunto de la inmigración extranjera en la última década. Aunque la mayor parte del contingente proviene del Magreb – mayoritariamente de Marruecos – la presencia de inmigrantes del África subsahariana es cada vez mayor. Al finalizar el año 2000 había registrados en España 8.840 gambianos y 11.051 senegaleses. Estos dos países juntos constituyen casi el 50% de la inmigración subsahariana en España, y más del 30% viven en Cataluña.

Pero más allá de la descripción del volumen y las características de esta inmigración, cabe detenerse en el análisis y descripción de sus causas y significados. El caso de la migración de Gambia a Cataluña puede servirnos para entender mejor este complejo y multidimensional fenómeno que es la migración, y concretamente la migración africana hacia Europa, y plantearnos si es o no un proceso sin fin.

2. EL CASO DE GAMBIA: CAUSAS DE LA MIGRACIÓN

La República de Gambia, uno de los países más pequeños de África, se encuentra en una región del sur-oeste del Sahel denominada Senegambia, que cubre los valles de Senegal y del rio Gambia, bordeado por el océano Atlántico, el desierto del Sahara, las praderas de la savana y el bosque ecuatorial. Se trata de un país de 1’4 millones de habitantes, con una población muy joven (el 50% tiene entre 0 y 14 años), de mayoría musulmana y étnicamente muy diverso. En Gambia la natalidad y la mortalidad son todavía muy altas (la esperanza de vida media es de unos 40 años). La malaria es la primera causa de mortalidad en Gambia; el SIDA es también una enfermedad extendida, aunque la situación no es tan dramática como en otros países africanos (i.e. Sudáfrica). Al no haber infraestructura ni formación profesional, muchos productos se compran fuera. El único producto que se produce en Gambia y se exporta es el cacahuete, y puede decirse que el turismo es por ahora la fuente de ingresos más rentable. El gobierno actual de Gambia está presidido por el coronel Yaya Jameh, que con un golpe de estado militar derrocó al PPP (People’s Progresist Party) del presidente Jawara en 1994.

Puesto que la inmigración a los países de Europa está condicionada por su pasado colonial, del mismo modo que los zaireños han emigrado a Bélgica, los argelinos y senegaleses a Francia o los marroquíes y ecuato-guineanos a España, los gambianos, como los nigerianos, han emigrado tradicionalmente al Reino Unido y a otros países anglófonos (i.e. EE.UU). Las primeras migraciones de gambianos hacia Cataluña tuvieron lugar a finales de los años 60, como primer paso a Inglaterra, una emigración cuya motivación principal era la formación educativa. Por las razones argumentadas más arriba, cada vez más gambianos se han quedado en Cataluña (España). Este flujo migratorio se ha incrementado a partir de entonces, siguiendo la lógica de las redes migratorias a través de los vínculos con inmigrantes previamente establecidos, y hoy día los gambianos son el colectivo subsahariano más numeroso en Cataluña, asentado prioritariamente en las provincias de Barcelona – especialmente en la comarca costera del Maresme – y en Girona.

Pero, veamos más detenidamente cuales son las razones de esta migración: ¿Por qué vienen los gambianos a Cataluña (Europa)?

Desde los años 1970s, esta región, y el Sahel en general, ha sufrido un proceso de desertificación que ha afectado gravemente a la agricultura, que es el principal sector de producción. En particular, durante los años 80, esta depresión medio-ambiental y económica, además de los factores políticos, ha hecho que muchos senegambianos emigren fuera del continente. La migración exterior hay que entenderla, pues, como otra forma de migración de trabajadores, especialmente desde finales de los años 70, cuando muchos países de la región subsahariana impusieron legislaciones muy restrictivas para regular el cruce de fronteras.

La migración gambiana es fundamentalmente de caracter económico. Es decir, en general, la emigración supone una vía de adquisición de capital económico y/o formativo, con la idea de ayudar a la familia en origen y con el objetivo del retorno y la inversión en origen a medio-largo plazo del capital obtenido en el exterior (hay que señalar que hay diferencias en el patrón y objetivo de la migración según el grupo étnico). Hay que tener presente que en Gambia no hay Seguridad Social, por lo que tener hijos supone un seguro. En este sentido, es importante enfatizar el carácter que tiene la emigración como un proyecto colectivo, más que individual, donde toda la familia invierte y se beneficia. El concepto de ayuda, de solidaridad familiar, es primordial en África.

El perfil del migrante gambiano es, pues, el de hombre jóven, soltero y con recursos económicos y/o sociales suficientes o por encima de la media, con contactos con el exterior conseguidos a través de turistas que visitan Gambia y/o familiares o amigos en el exterior. A pesar de que la mayoría de inmigrantes son hombres en edades jóvenes, hay que señalar una tendencia a la hetereogenización en cuanto al sexo y la edad de los inmigrantes a través de la reagrupación familiar.

La idea de que emigran los más pobres es, pues, errónea: vienen los que están en mejores condiciones, y en gran parte gente con formación. Sirva como ilustración el caso de Tcherno y Rosa, dos amigos de Senegal, él de etnia Fula y ella Serer, ambos de 32 años y licenciados en Filología hispánica. Llegaron a España en 1993 como estudiantes becados para hacer un curso de cooperación internacional en filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Cuando se acabó el curso se quedaron a vivir en España, sin haberlo planeado. Ahora viven en Cervera (Lleida), donde Tcherno tiene un primo, y trabajan en una empresa cárnica de Guisona. Ambos se quejan con impotencia de que el trabajo que realizan no se corresponde con su formación: “ahora estamos trabajando en un matadero; no es lo nuestro, pero es lo que hay (…) Todo lo que tenemos [refiriéndose a sus estudios] ahí están, metidos en un cajón”. Casi toda la gente de su zona de origen (Podor) que emigran a España, son gente con estudios, que hablan varios idiomas (francés, árabe, etc.) y que por razones económicas se quedan aquí. Ambos piensan volver a Senegal; como siempre, son planes no definidos; como señala Rosa: “Cuando alcancemos el objetivo, entonces volveremos”. Asimismo, ambos tienen hermanos que están en Senegal y a los que quieren traer a España. Seguramente su retorno se alargará.

Cabe decir que, a pesar de que la causa principal de la emigración es la necesidad de buscar recursos fuera, la motivación también puede estar basada en la voluntad de vivir experiencias nuevas; de hecho todas estas motivaciones suelen coexistir. Muchos senegambianos en Cataluña argumentan que su emigración no se debió a la falta de trabajo en origen (incluso algunos en muy buena situación), sino a la voluntad de conocer gente distinta y vivir nuevas experiencias.

3. LAS CAUSAS DESDE EL ORIGEN

A menudo se obivia lo que hay antes de la inmigración. La condición de inmigrado se impone a la de emigrado, en un ejercicio de ficción peligroso. Como señala Sayad[1], “no hay inmigración a un sitio sin emigración desde otro; no hay una presencia sin otra ausencia”. Por eso, en lugar de mostrar los discursos de los que ya están aquí, nos parece imprescindible conocer las inquietudes y motivaciones para la emigración de los gambianos en su país, lo que nos dará elementos para comprender las causas y significados profundos de la migración.

En Gambia queda muy claro que la gente desea emigrar. Dado que las condiciones de vida y las posibilidades de trabajo son muy precarias (70-80% de paro), incluso para los que tienen formación universitaria. De ahí que la mayoría de la gente, especialmente los jóvenes, ansíe emigrar a Europa o a los EE.UU, incluso a Australia. Como señalaba Sulayman, un joven gambiano de la zona costera de Bakao:

“And now, because of this job opportunities, that are not much here (…) because of less work; less work… less employment… Most of them are with their good papers, High School certificates (…) you see my brother, he has also High School. You see?… the work opportunities, employment opportunities, is not most here… Most of them will be going out because of that”

Todos conocen a familiares y/o amigos que están viviendo en el extranjero, y la idea es que “les va todo muy bien”. Parece claro que este es un mito que se retroalimenta, pues los propios emigrados no cuentan aquellas experiencias negativas, idealizando el proceso migratorio y fortaleciendo la idea del “paraiso en el extranjero”: “Yeah, most of them are doing well; some of them are working…, yeah”, señala con entusiasmo el mismo chico.

 

El football (europeo) y la música-estética rap y reggae (americana) que llega a través de la CNN para los que disponen de antena parabólica, y que sorprendentemente son muchos, son el reclamo de la modernidad entre los jóvenes gambianos, que asocian esos iconos a bienestar y opulencia. Es sorprendente la gran afición al football que hay en Gambia, especialmente entre los jóvenes; ellos mismos lo atribuyen a que allí “no hay mucho que hacer”. Todos conocen el football europeo, los equipos y los jugadores. En particular hay una gran afición hacia los clubs holandeses y belgas, países de los que Gambia recibe mucha afluencia de turistas, y también hacia algunos clubs españoles, concretamente el Real Madrid y el F.C. Barcelona (recuerdo un poster de Stoikov, ex-jugador del F.C Barcelona, en la pared de la habitación de un joven en un remoto pueblo de la zona rural de Niumi, en Gambia). Allí se   reproduce la misma rivalidad que existe en España entre ambos equipos, y, evidentemente, se extrañan de que a uno no le interese demasiado el tema. La mayoría de jóvenes juegan como aficionados, y algunos como semi-profesionales o profesionales en equipos locales y estatales y, los meno,s en equipos extranjeros, con contratos de dos o tres años, tras los que regresan a Gambia. La afición, pues, es grande, y los jóvenes entrenan a diario – en las playas – a pesar de que no hay dinero para los clubs y la promoción de sus jugadores. La aspiración de muchos es fichar por algún equipo extranjero, salir de su país y cobrar más dinero. El football, pues, es un tema de conversación recurrente entre los jóvenes, que asocian football a modernidad, bienestar y riqueza. Por eso la mayoría de jóvenes visten ropas deportivas y, si es posible, de marca.

 ¿Pero quienes de estos llegan a emigrar, y cómo se inicia el proceso?. Antes que nada, hay que decir que los gambianos, como la mayoría de subsaharianos, tienen una movilidad migratoria impresionante; como muchos suelen decir: “I don’t stop travelling”. Normalmente la emigración al exterior se lleva a cabo tras la migración interna (dentro del país de origen y/o entre países vecinos), en tanto que esta permite la acumulación del capital necesario para la aventura transoceánica. Esta movilidad territorial y laboral es debida fundamentalmente a causas económicas, e implica un cambio de residencia de duración variable, que puede repetirse (re-emigración) y que depende de las oportunidades de trabajo.

Las posibilidades de emigrar, en solitario o como reagrupación familiar, dependen en gran medida del poder adquisitivo que requiere formalizar los papeles y pagar al notario (entre 10.000 y 30.000 pts.), costear los gastos del viaje (entre 100.000 y 150.000 ptas), además de las redes sociales/familiares en el exterior. De modo que, cuanto mayor poder adquisitivo (recursos económicos) y mayor amplitud y conexión de las redes sociales, tanto en origen (incluidos los contactos con autoridades) como en destino (especialmente de carácter familiar y contractual), mayores posibilidades de emigrar. De hecho, disponer del dinero no es necesariamente lo más importante; los que tienen más información saben que, una vez en destino, lo crucial es “tener las espaldas cubiertas”. La emigración siempre es un proceso arduo, con difíciles obstáculos burocráticos-administrativos, que depende fundamentalmente de estas redes de contacto. Aquellos que no disponen ni de recursos económicos ni de contactos, ni siquiera se plantean la posibilidad de emigrar. Asimismo, las posibilidades de emigrar para los chicos jóvenes son proporcionales a la necesidad de ayuda directa con su familia: a mayor dependencia, menor emigración. Por tanto, la migración es difícil para aquellos que no tienen hermanos con los que repartir las responsabilidades familiares, especialmente si el padre de familia ha emigrado o ha fallecido.

La mayoría de jóvenes que quieren emigrar trabajan en origen para ahorrar hasta poder tener el dinero suficiente para pagar el viaje y conseguir los papeles necesarios. Actividades rentables muy comunes para este fin son: hacer de guía turístico; trabajar como taxista de coche o van, donde el vehículo puede ser de propiedad (esto requiere una fuerte inversión previa, entre 500.000 y 900.000 ptas) o alquilado-compartido; vender en los mercadillos, etc.

Dada la dificultad de obtener “los papeles” (básicamente pasaportes y visados con permiso de residencia), hay un todo un mercado clandestino al respecto. La manera oficial de conseguir un permiso de trabajo es que un empresario en destino pueda hacer un precontrato. Este trámite puede costar unas 30.000 ptas, siempre y cuando se disponga de contratador. La otra opción es comprar el contrato (falso) por no menos de 50.000 ptas. Otra vía para ir a Europa, concretamente a Francia, actualmente es vía Mali: la embajada de Francia en Mali cobra 500.000 ptas. por un permiso de trabajo y residencia en Francia; este trámite se hace en contacto con la embajada en Francia, y muchas veces con varios intermediarios (i.e. en España). Estas redes son cada vez más importantes, y hay mucha gente dispuesta a pagar. Asociado a esto está el “robo de papeles” a los que, habiendo emigrado, regresan a su país temporalmente (normalmente para visitar a su familia).

La emigración a Europa se realiza por distintas vías. Durante los años 80 muchos africanos entraban en la península clandestinamente usando visas turísticos, y luego conviertiéndose en trabajadores ilegales. Hoy, debido a las causas antes citadas, algunos usan la vía del asilo político para entrar. Otra forma de entrada, sin duda la más dramática, es cruzando el Estrecho de Gibraltar en una patera, o como pasajeros clandestinos en barcos de pesca. Debido al aumento de la vigilancia policial en el estrecho[2], cada vez más subsaharianos siguen la ruta que va de Marruecos a Fuenteventura (Canarias), donde piden asilo político como saharauis. Esta situación ha aumentado de forma dramática durante los últimos años, en un mercado de transacción clandestina de personas en el que mucha gente saca su tajada: los pescadores cobran unas 100.000 pesetas por cruzar el estrecho; pequeñas empresas familiares organizan viajes en pateras, cobrando parecidas cantidades; taxistas de la costa española cobran por llevar a los inmigrantes a zonas donde les pueden ofrecer un trabajo clandestino; dueños de prostíbulos captan mujeres jóvenes para sus negocios; empleadores de las constructoras buscan mano de obra barata; y funcionarios del gobierno obtienen sustanciosos sobornos. Una nueva estrategia de las organizaciones dedicadas al tráfico de inmigrantes es la de no incluir un guía, sino instruir a los propios pasajeros a guiar la patera hasta las costas peninsulares, a los que han cobrado hasta 300.000 pesetas. Esto implica menos riesgo para la organización, que prefiere arriesgar una embarcación a perder a un miembro de la organización y la continuidad del negocio. Así pues, una de las rutas posibles es la vía por tierra, a través de Senegal y Mauritania (a veces más países), hasta Marruecos, y luego cruzando en patera por el Estrecho de Gibraltar (este trayecto cuesta aprox. 10.000 dalasis = 140.000 ptas.). Esta es una opción para los que son más ignorantes respecto de lo que supone el trayecto, lo que suele ser corolario de menores recursos (económicos y educativos) y de vivir una situación extrema. Esta ignorancia (falta de información) va de la mano de una idealizacion del proceso migratorio y de la situación que se vivirá una vez en destino. Por eso, poner la alambrada más alta no impedirá la inmigración.

Ciertamente, muchos jóvenes viven con el espejismo de la modernidad. El consumo de bienes triviales, como ropa de marca o bienes audiovisuales, es una señal de distinción; se trata muchas veces de aparentar, de demostrar al resto que puedes comprar esto y aquello, con lo que muchas veces no se invierte en cosas más necesarias. Como me comentaba un hombre mayor en Gambia, “hasta las barracas tienen antena parabólica, pero a lo mejor el padre de familia no tiene que darle de comer a sus hijos… esto es por un complejo de inferioridad”. Tenemos que plantearnos quienes son los productores de los modelos a seguir, y la responsabilidad que tenemos en este proceso.

Lejos de victimizar, debemos plantearnos muchas preguntas en relación con el impacto y las paradojas de la globalización (capitalismo?), por ejemplo: ¿cómo influye el aparato mediático en la concepción del fenómeno migratorio y, paralelamente, cómo condiciona el (des)conocimiento que tenemos de otras gentes y otros países, por otra parte tan cercanos?; ¿dónde empieza y dónde acaba la condición de ‘inmigrante’, uno de los conceptos más negativamente connotados y ambiguos hoy día?; ¿cómo articular un discurso-acción sobre la convivencia intercultural que se aleje de los discursos vacíos y tendenciosos?…

Sin duda, antes que las respuestas, nos hace falta plantearnos las adecuadas preguntas.

[1] Sayad, A. (1998), “Le retour, élément constitutif de la condition de l’immigré”, Migrations société vol. 10, 57: 9-45; p.15.

[2] Se preveen 20.000.000 de pesetas de inversión hasta el 2004 en el sistema de control del Estrecho (sistema de defensa tecnológica SIVE).

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